Las casas están rodeadas de pomaradas y fincas y los bosques rodean el pueblo. La fauna y la flora son ricas y abundantes, pudiendo contemplar numerosas especies. Es, sin duda, un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. De amplia tradición montañera, Carrandi es el lugar de inicio y final del sendero P.R. AS-75, primero homologado oficialmente en el oriente de Asturias. Cuenta asimismo con numerosas rutas de montaña que parten o llegan a esta localidad, tanto rutas montañeras puras, que tienen el Puertu de El Sueve como protagonista, como rutas fáciles de senderismo y bicicleta de montaña, no menos vistosas y sí fáciles de realizar por cualquier persona. Asimismo, para los amantes del cicloturismo hay varios circuitos totalmente asfaltados y altamente espectaculares, incluso con el internacional puerto de El Fitu y Lagos de Covadonga como protagonistas.
El pueblo de Carrandi es diferente, su aire es especial, algo se nota en el ambiente que nos hace sentirnos distintos. Quizás las panorámicas amplias y espectaculares de mar y montaña, que de nuestro querido mar Cantábrico y de nuestro encantado Puertu de El Sueve presenciamos dándonos siempre el aire de cara. Si ya de por sí el aire de Asturias es gratificante, el aire de Carrandi es especial. Aire en estado salvaje, claro y puro, que hace rebosar los olores a hierba caliente, o a hierba mojada. Olor a orbayu, esa fina lluvia que apenas se nota pero que moja, que llega y se va. Olor a espuma y ocle del mar Cantábrico. Olor a niebla, a borrina del Puertu de El Sueve. Olor a humo de cocina y chimenea. Olor a madera de monte. Olor a flores, a muchas y variadas flores. Olor a sidra y a hogar. Olor a madera, a madreñas y guadañas. Aquí todo es diferente y Carrandi, único. El aire también nos acerca el sonido de los cencerros, la proximidad del ganado. Nadie debe de extrañarse que el instrumento musical asturiano más tradicional, la gaita, necesite llenarse de aire o que nuestra bebida más tradicional y familiar, la sidra, exija un último vuelo para alcanzar su plenitud.